
Quiero que el cielo sea verde, y que las nubes rosas sean las flores que lo adornen. Quiero que de los árboles caigan algodones de azúcar y poder sobrevolar bosques enteros de ellos con mis alas de mentira de goma. Quiero que los campos sean dulces, y dulce el sabor de las marionetas que en ellos interpretan sus falsas obras. Quiero que el mar sea blanco y no tenga sal y que el invierno sea tan largo como yo desee. Quiero que de las lágrimas surjan sonrisas de chocolate con leche y que las pueda mojar en aquél charco de leche que serán las contradicciones. Quiero que las calles tengan final pero no principio; que las carreteras sean simples arcoíris. Quiero que ganar signifique perder; y perder, lo mismo. Quiero que los ojos solo vean lo que quiero y que lo otro lo entierren en el aire. Quiero respirar azúcar verde y beber cualquier cosa sólida. Quiero que todo esté dicho y todo esté hecho; todo menos lo que queda por hacer. Y algún día, quizás, dejaré de querer; y dejaré que me quieran.
Oh, what a wonderful caricature of intimacy.
